martes, 28 de diciembre de 2010

Noche Eterna Cap. 5 Antes de partir


Antes de partir

Ya no era dueño de mi cuerpo. Trataba de seguir corriendo pero mis músculos se habían rebelado.
Pude sentir claramente un escalofrío recorriendo todo mi cuerpo y sin poder controlarlo comencé a temblar de pies a cabeza.Aquellas reacciones humanas eran solo el comienzo de mi calvario. Era el presio que tendría que pagar.
Bella se encontraba ahora demasiado lejos de mi, pero aun podía verla claramente.Caminaba sin rumbo, adentrandose más y más en el bosque gritando mi nombre.
Giré mi cuerpo en un estúpido intento por borrar lo que estaba sucediendo. Pero era inútil.Bella ya no era mía y la había abandonado, ahora estaba sola y quizás perdida en el bosque.
Pero no podía volver por ella. No podía volver para dejarla otra vez.Tenía que ser una ruptura limpia, rápida.Sin embargo tenía que hacer algo.
La ventana de su dormitorio estaba abierta, como de costumbre.Quizás con los años dejaría de estarlo. ¿Cuánto tiempo le tomaría perder las esperanzas?Nunca me sentiría mejor sobre aquello las dos posibilidades eran igual de dolorosas. ¿Y que pasaría si me olvidara pronto? ¿Cuánto tiempo humano era el normal. Semanas, meses o años?
La idea de imaginar a Bella sufriendo por mi culpa años, era demasiado.Pero ella olvidará, se sobrepondrá y espero, aunque me duela, que sea pronto.
Su habitación estaba en las mismas condiciones que la noche anterior y no tarde en encontrar los regalos.
Le había prometido salir completamente de su vida, sin embargo no podía llevar con migo aquellas muestras de nuestro amor.Miré por última ves las fotografías, eran monstruosas, demasiado hirientes.Pero no pude destruir las. ¿Qué podía hacer. Quemarlas, botarlas a la basura?Decidí después de todo, dejarlas junto a ella. Claro que Bella jamás las encontraría. Pero eran suyas, debían estar con ella, aunque jamás las encontrara.
Bajé a la cocina para dejar una nota falsa a su padre.El llegaría en cualquier momento y no tardaría en ir por ella.
Al saltar por su ventana quise seguir su rastro por el bosque, pero escuche a su padre doblando la esquina.Era mi hora de partir, la hora de desaparecer para siempre.
Con rabia contenida pise el acelerador.Una última mirada al bosque. Ya no podía verla. Sin embargo era tan fácil escuchar sus sollozos.
Ahogue los gritos que subían por mi garganta.Y de esta forma salí de su vida…


Link del siguiente capítulo
Cap. 6 El Rastro

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