martes, 28 de diciembre de 2010

Noche Eterna Cap. 6 El Rastro


El Rastro

Las formas a mi alrededor eran solo sombras difusas. No estaba consiente del velocimetro cuando paré en seco el coche.¿Emmett?... ¿Pero que esta haciendo aquí?
Genial, lo último que necesita en esos momentos era que mi hermano tratara de consolarme.Pero seguramente existía una buena razón para ello.
Solo di unos cuantos pasos, mi hermano me esperaba.
—Hey, Edward. Rosalie me dijo que era un tonto por esperarte. Ella no te creía capas de hacerlo—.
—Pues se a equivocado como veras—. Le contesté apretando mis dientes.
Busque en su mente el verdadero motivo por el cual me esperaba.
—Tienes que estar bromeando—. Le dije cuando encontré la razón.
—No, no. Ven te lo mostraré—.
Comenzamos a correr por el bosque. Aquello era lo que necesitaba. Aquella era una razón para alejarme de ella, quizás la única razonable. O por lo menos trataría de pensar que así era.
Al poco andar, pude persibir lo que Emmett me había dicho.
¡Victoria!
Por un momento deje de lado mi estúpido dolor. Ahora tendría por delante una tarea que realizar. Una en la cual no podía fallar, no me permitiría fallar.El rastro no era reciente. Pero era lo suficientemente claro como para seguirlo.
—¿Crees que se encuentre en los alrededores del pueblo?—
—No, de eso estoy seguro. No he encontrado nada en la ronda de la noche anterior— Le dije muy seguro.
—¿Crees que podamos seguir su rastro desde aquí? —
—Es muy leve, pero indica que ha vuelto desde la última vez. Emmett no permitiré que vuelva a Forks, menos ahora que …. —
No pude terminar, las palabras quedaron atrapadas en mi boca.
—Vamos Edward, quizás podamos alcanzarla—.
—No Emmett, no quiero compañía. Además, estoy seguro que Rosalie me pateará el trasero si te llevo con migo—.
Traté de sonar animado, no quería preocupar a mi hermano.
—¿Y que se supone que harás? —
—No estoy seguro pero tengo todo lo que necesito aquí—. Le dije tocando mi frente. —Bueno y en mi mochila que esta en el coche—.
Cazar a Victoria, quizás era lo único que me permitiría permanecer cuerdo. Era mi obligación no permitir que ella volviera.
Adoptamos un paso humano para volver a la carretera. Emmett tenía muchas cosas en su cabeza.
—Edward, no he podido decirte….
—Si, Emmett lo se. Creo que ella también te quería—.
—Bueno estoy consiente que puedes ver en mi mente todos mis sentimientos, pero necesito decirte esto.Bella era muy importante para nosotros, estoy consiente que debes sentirte terrible….
—Exacto Emmett, me siento terrible. Te agradecería no decirlo y mucho menos pensarlo tan fuerte—.
Esta era la razón por la cual quería viajar solo, no necesitaba todo aquello.
—Solo dejalo así Emmett, por favor—.
—Esta bien, esta bien. ¿Sabes lo difícil que es hablar con alguien que sabe todos tus pensamientos?. Uno se siente un tanto… estúpido—.
—Disculpa hermano, no es mi intención. Creeme que no es mi intención—.
Maldición, debía alejarme de todos mis seres amados. Me estaba especializando en herir a todos los que estaban cerca de mi.
—Lleva mi volvo. No lo necesito, mas bien no lo quiero—. Le dije cuando llegamos a la carretera.
—Pero….—
—Tu lo necesitarás más que yo. Vamos, toma las llaves, seguramente Rosalie te estará esperando muy molesta por la demora—.
—Ya se le pasará—.
—Dile a mamá que estaré bien, trata de consolarla—.
—Eso será difícil y lo sabes—.
—Si pero los tendrá a ustedes—.
—Sabes muy bien que no es lo mismo—.
—Alice no tardará en llamar, tal vez puedan reunirse con ella—.
—Si, tal vez—.
—Dile a mi padre, que he hecho lo correcto. Dile… que le pido que no regresen a Forks—.
—Eso no hará muy feliz a Rosalie. Le gustaba el clima—.
—Si es cierto, pero creo que podrás calmarla—.
Traté de reír, pero el sonido no logró salir de mi boca.
—Es verdad, creo que podré—. Me dijo riendo el de buena gana. —¿Tienes todo lo que necesitas? —
—Si, tranquilo. No es la primera vez que estoy por mi cuenta—.
—Lo se solo que ahora todo es muy diferente—.
—Es verdad—.
—Hey, siempre me puedes llamar si necesitas una mano. Ya sabes que me agradaría poder acompañarte en esta aventura—.
Pero aquello no era una aventura. Era una marcha fúnebre. Mi camino hacia el infierno.
—Claro que te llamaré si te necesito—. Le mentí descaradamente.
—Bueno, me gustaría que me llamaras aun si no me necesitas. Ya sabes—.
—Trataré Emmett trataré. No estoy seguro de cómo será mi existencia de aquí en adelante—.
—Pero piensas volver con nosotros ¿Cierto? —
—Si.. No… ¡No lo se Emmett. No lo se! —.
Sabía que Emmett no me torturaba intencionalmente, pero no podía contestar con sinceridad sus preguntas. Yo ni siquiera sabía como sería el día de mañana.
—Esta bien, esta bien. Ya no te molestaré mas. Tranquilizate—.
—Estoy bien Emmett. Dile a mi madre que me encontraste bien. Por favor no la preocupes—.
—Lo que tu quieras. Pero solo si te mantienes en contacto. O si no le diré a Esme que vaya por ti. Y sabes muy bien que es capas de hacerlo. —

La idea de cazar a Victoria hizo solo un poco mas llevadera la noche.Sin embargo los escalofríos seguían recorriendo mi cuerpo.Tendría que aprender a vivir con aquella extraña y desagradable sensación.
Era extraño encontrarme a la intemperie.Pero lo prefería. Siembre había disfrutado de los bosques que Forks ofrecía.Pero estaba lejos ahora de poder disfrutar cualquier cosa.
Presté atención a los ruidos de la noche, concentrado en encontrar mi próxima comida.Habían pasado unas tres semanas desde mi última caza. No tenía ganas de alimentarme. Pero debía estar en forma si quería poder encontrar a Victoria.
Me adentré en los bosques del Olympic National Park. No tardé demasiado en encontrar algo con lo cual pude alimentarme. Un ciervo pequeño sería suficiente.Sin muchas ganas desgarre el cuello del pequeño animal, su sangre me parecía insípida aunque calentó un poco mi boca y garganta. Claro que aquella sensación no duró demasiado.
El seguir el rastro me tomó mas tiempo del que me había imaginado. Había momentos en los cuales creía perderlo, parecía que ella avanzaba unos tramos pero luego retrocedía unos metros.Me resultaba imposible comprender el por que de su comportamiento. Deje de lado rápidamente la teoría de que se encontrara herida de alguna manera. Pero su andar era parecido al de un animal moribundo.
El rastro era tan errático, que no me permitía correr a toda velocidad como me hubiera gustado hacerlo.Sin embargo en en la madrugada pude divisar a lo lejos el Lago Cushman. El cielo estaba despejado y tendría que esperar hasta el anochecer para continuar mi marcha.


Link del  siguiente capítulo
Cap. 7 Otoño


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