Un Nuevo Comienzo
No sabía lo realmente hambriento que estaba hasta que sentí la tibia sangre inundando mi boca.
Aunque en un comienzo me pareció un tanto insípida, mi lengua vibró al contacto de su suave textura.
Mi cuerpo se fue llenando de vida, calentando lentamente.
Dos dias su padre la mantuvo enserrada, sin importarle mucho que perdiera clases.
Bella no protestó, aceptó sin levantar la cabeza su tan merecido castigo, a lo cual su padre se mostró internamente mas que complasido.
Dos días habíamos pasado juntos, solos en la intimidad de su dormitorio.
Hablando, mirándonos a los ojos, memorizando nuevamente nuestros cuerpos.
Descubríen mi, que la separación había producido un extraño y nuevo cambio.
Su olor me parecia ahora mucho mas intenso que antes, pero por alguna extraña razón me resultaba mas…. soportable.
Lamentablemente descubrí otro inconveniente.
Cada vez que me acercaba a ella, sentía el ardiente deseo de… bueno… de hacerla… “Mía”.
Bastaba que pusiera mis manos en sus caderas o que sus besos fueran un poco mas intensos para que comenzara a correr por mi cuerpo el alocado flujo de sangre por todo mi cuerpo.
Entonces mis manos se volvian ambiciosas y querían recorrer su figura, atraerla hacia mi un poco más.
Intentando fundirnos en uno solo.
Entonces me desprendía de ella ocultando los signos inconfundibles de mi deseo sexual hacia ella.
Sabía perfectamente, mi lado pensante y racional que aquello sería casi tan malo como el transformarla.
Ahora era mi prometida y debía sobre todas las cosas respetarla hasta que llegaramos juntos hasta el altar.
Eramos, en esta matería, iguales.
Me sentía feliz que juntos tomados de las manos nos presentaramos, algun día, ante dios o lo que fuera en igualdad de condiciones.
Seguramente que aquello contaría en algo. No pagaría mis pecados anteriores, pero no sumaría otro a mi ya tan extensa lista.
Pero una cosa era lo que decia mi cerebro pensante y otra muy diferente era lo que clamaba mi cuerpo, mi instinto y mi deseo de hombre.
Alice y Emmett se habían casando de llamarme desde los alrededores de la casa de Bella, y en la noche de nuestro segundo día, el mismo Carlisle fue por mi.
Pero una cosa era lo que decia mi cerebro pensante y otra muy diferente era lo que clamaba mi cuerpo, mi instinto y mi deseo de hombre.
Alice y Emmett se habían casando de llamarme desde los alrededores de la casa de Bella, y en la noche de nuestro segundo día, el mismo Carlisle fue por mi.
"Se razonable hijo" . Me dijo en su mente. "Tus hermanos se pueden quedar aquí si no quieres dejarla sola".
Me sentía intranquilo, nervioso. Victoria podría venir por ella, en cualquier momento.
Pero tenían razón y terminé cediendo.
Después de todo Bella dormía plácida y profundamente, tal vez, si era lo suficientemente rápido, podría volver antes de que la aurora golpeara a su ventana.
Cuando terminé con el tercer ciervo me sentí listo para enfrentar cualquier cosa.
Habían pasado tres semanas y tres días desde la última vez que me había alimentado. Sin lugar a dudas el periodo mas extenso en cual habia ayunado.
—Estoy seguro que estos nuevos licántropos respetaran el tratado de los viejos Quileutes—. Me comentó mi padre mientras volvíamos.
—Sin embargo—. Le dije. —Tenemos que estar alerta—.
Deberíamos reanudar las rondas y sobre todas las cosas no bajar la guardia, no ahora.
Y así transcurrieron las semanas.
Fue fácil retomar el ritmo, fue fácil volver a nuestra vida humana. La comunidad recibió a mi padre con los brazos abiertos y en un par de días pudimos tambien volver al instituto.
Me había propuesto firmemente no dejar sola a Bella en ninguna circunstancia y ahora compartiamos cada una de nuestras clases.
Bella también retomó su vida, el trabajo, el instituto.