lunes, 7 de marzo de 2011

Conflicto Eterno Cap. 19 La Ofensa


La ofensa

“—¡La amo!
La amo y más te vale que te hagas a la idea de que lucharé por ella. No creas que la tendrás tan fácil maldito chupasangre. ¿Lo entendiste? —”

Había gritado Jacob en mi mente cuando dejé a Bella en la línea que dividía nuestras tierras.

Bella prefería estar en La Pusch, en compañía de ese chucho en vez de estar en casa, segura con mis hermanos mientras Carlisle, Rosalie y yo salíamos de cacería.
No nos tomaría mucho tiempo, sólo un par de horas, sin embargo ella prefirió ir de visita a la reservación.

No podía evitar sentirme como me sentía. Ahora no era suficiente con que me sintiera angustiado en extremo e intranquilo, se sumaba a mis males los celos.
Estaba plenamente consiente y seguro que eran infundados pero no podía evitar sentir lo que sentía.

Presté atención a los sonidos del bosque. Cerré mis ojos apartando el recuerdo de la desagradable voz en mi cabeza.

“—¡La amo, la amo y hoy ella lo sabrá!—” Sus palabras retumbaban en mi mente al punto no ser consiente de nada más.

Corrí deseando que el sonido quedara atrás, que se disolvieran en el viento y entonces corrí un poco más, anhelando que él fuera la presa que rastreaba, que él fuera el animal que pronto se desangraría en mi boca.

Estaba seguro que Bella no correspondería a sus sentimientos y que Jacob sólo perdería su tiempo pero, aun así sabiendo eso no podía evitar sentirme intranquilo.
Mi presa pagó las consecuencias y demasiado pronto terminé con su vida, bebiendo, sorbiendo frenéticamente su sangre. Era la única manera de desquitar la ira que sentía en ese momento.

—Parece que hoy estamos un poco alterados—.

—Déjalo ya Rosalie—. Intervino Carlisle. —Seguramente el asunto de la graduación le tiene preocupado—.

—Pues como sea.
Todos nos sentimos impacientes sobre ese tema—. Continuó hablando Rosalie. —Creo que los chicos ya están haciendo sus apuestas—.

—Entonces será mejor que les informes que tendrán que seguir esperando—.

Aunque estaba tentado a seguir los planes de Bella por el solo hecho de que le diera una merecida lección a Emmett, por lo menos ella había accedido ha realizar ese pequeño favor para mi, pero en mi mente todo eso me parecía ridículo y sin sentido.

Simplemente no podía imaginar su pequeño cuerpo enfrentado a la mole de músculos que era mi hermano.
Tampoco había dejado que mi mente vagara en tormo a su transformación y a los cambios físicos que ello implicaría.
Sabía muy bien que sería hermosa, incluso, aunque pareciese imposible de imaginar, seria mucho más hermosa.
Y entonces su cuerpo sería fuerte como el mió y yo sería libre, libre de amarla con todo mi cuerpo con todo mi ser por siempre…

No quería pensar en ello, no quería ser egoísta. La vida y el alma de Bella estaban primero, estaban por sobre todas las cosas y por sobre todos mis deseos.

—Que Bella se gradúe no significa nada, eso aun no esta definido—. Les respondí grabando las palabras en mi fuero interno, convenciéndome, recordándome a mi mismo más que a los demás.

—Ya di mi palabra Edward. Tendré que hacerlo—. Dijo Carlisle repentinamente preocupado.

—Sólo si ella quiere—. Aclaré. —Sólo si ella quiere—.

Un posible ejército de neófitos y la probable visita de los Vulturis no eran nada comparados con la proximidad de la graduación y la inminente transformación de Bella…

¡ Y Como si no tuviera demasiados problemas en mi mente, ahora también Jacob Black se sumaba a la lista!.

Pero ese problema sería el más fácil de solucionar…
Sólo tendría que…. O también podría tomarlo por la cabeza y….

No. No podría, no mientras con ello hiriera a mi Bella, jamás podría hacer algo que le hiciera sufrir.
Jacob Black estaba adherido a la vida de Bella como una de sus tantas garrapatas y por ende a la mía también. No podía deshacerme de él o por lo menos no por el momento.

Pero la paciencia de un vampiro era infinita y yo sabía que cometería un error, entonces yo sería libre de moverme, de actuar, de ponerlo en su lugar de una vez por todas.

Lo que no imaginé entonces fue que mis palabras se cumplieran tan prontamente.

Comprendí que algo iba mal cuando las horas transcurrieron y no tuve noticias de Bella. No podía quedarme en casa fingiendo que todo estaba bien, fingiendo que estaba bien que Bella compartiera con salvajes licántropos lejos de mi protección y cuidado.
Subía a mi coche pero algo llamó mi atención, ahí sobre el asiento del copiloto estaba el teléfono móvil de Bella.

“¡Rayos!”

Pero todo estaba bien, no había motivo para preocuparse, Bella llamaría, de donde fuera ella llamaría y entonces yo iría por ella.
De forma inconciente tomé el camino hacia la reservación, tal vez podría aguardar por ella, podría buscar la voz de Jacob y ver…. Podría esperar… algo, cualquier cosa.

No estaba bien que me sintiera de esa forma, pero no podía evitarlo. En mi interior tenía la sensación que algo no estaba bien.
Tal vez debí quedarme en casa, pedirle a Alice que tratara de verle, pero no quería importunarla, aun no se sentía bien.

Estaba solo y eso era mejor.
Sufrir solo y en silencio era mejor que ser observado y compadecido.

Entonces mi móvil vibró en mi bolsillo.
En una fracción de segundo vi el visor, la llamada provenía de casa de Bella.
Sopesé la posibilidad de que Charlie me llamara pero eso era absurdo. Entonces, antes que vibrara otra vez contesté:

—¿Bella?. —. Pregunté impaciente y ella contestó. Me sentí aliviado, tontamente aliviado. —Dejaste aquí el móvil. Lo siento. ¿Te ha llevado Jacob a casa? —.

—Sí —. Contestó en un extraño tono de voz. —¿Puedes venir a buscarme, por favor? —

Tomé la carretera que llevaba al pueblo.
Bella había pronunciado las palabras que justamente quería oír, yo también quería estar con ella de inmediato pero no era el tono adecuado, no el que yo esperaba.

—¿Qué ocurre? —. Pregunté intrigado.

—Quiero que Carlisle me examine la mano. Creo que me la he roto—.

Había ocurrido.
Lo que tanto le había advertido había sucedido.

—¿Qué ha ocurrido? —. Pregunté tratando de no alzar mi voz.

Debía mantener la calma, seguramente existía una buena explicación y cuando Bella dijo que le había dado a Jacob un golpe no pude evitar sentirme complacido.
Aunque no me hacía gracia que ella saliera lastimada por ello.

—Desearía haberle causado algún daño —. Agregó en medio de un suspiro. —No le hice ni pizca.

Eso seria lo más simple de solucionar. Eso tenía arreglo.
Pero no estaba preparado para su respuesta a mis torpes palabras.

—Esperaba que contestaras eso—.

Comprendí entonces que lo sucedido no era un incidente común y corriente. Lo que fuera era suficientemente grave para que ella se sintiera molesta al punto de querer dañar a su amigo y por mi estaba bien, es más estaba estupendo, no obstante era fácil advertir que su estado sólo era momentáneo, odiar no estaba en su naturaleza.

—¿Qué te ha hecho? —. PPregunté cauteloso. Fuera lo que fuera sin embargo debía ser grave.

—Me besó —.

Pisé el acelerador, no me importaba estropear el coche.
Lo único que me importaba era que ese apestoso animal se había atrevido a besar a Bella.
¡A… MI… BELLA!

Le arrancaría la cabeza, se la arrancaría y luego la arrojaría en lo profundo del bosque donde nadie la podría encontrar nunca jamás.

Llegué al pueblo y no bajé la velocidad. Seguí adelante sin importarme los ojos curiosos y sorprendidos de los transeúntes, seguí sin inmutarme al escuchar los gritos que profirieron los peatones mientras cruzaba con luz roja el semáforo.
Sólo me importaba que esa sería la última vez que Jacob Black viera la luz del día.
Carlisle comprendería, debía hacerlo.

—¿Sigue ahí ese perro? —. Pregunté.

—Sí—. Respondió Bella.

Eso estaba muy bien.
Después de todo tal vez no tendría que defraudar a mi padre. No con Jacob en la ciudad, violando el tratado.

—Voy a doblar la esquina — Le informé para luego colgar.

Él no debía estar ahí, no mientras nosotros viviéramos en Forks y él lo sabía y aun así estaba ahí, esperándome.
¿Me conocía tanto así? ¿Acaso era yo tan fácil de predecir? ¿Sabía él que no le heriría no mientras Bella sintiera afecto por su persona?

¡Maldito chucho!. Estaba tentando a su suerte y yo sentía deseo de tirar por la borda mi palabra.

¡Grrrr! Gruñó mi pecho.
Era mi culpa, nuevamente era mi culpa. Yo había estado de acuerdo con esas visitas sin sentido.
Yo le llevé, yo escuché lo que él pretendía. Sin embargo me había subido al coche y me había marchado aun y cuando cada hueso de mi cuerpo, cada célula, cada neurona de mi cerebro me gritaba que no lo hiciera.
Ni Carlisle, ni el resto de mi familia tendría que pagar por mis errores. Esto al igual que mi dolor eran sólo míos.
Míos para tragar y digerir… Por ella, por mi familia y aunque estaba seguro que me sentiría plenamente satisfecho una vez que le hubiera dado muerte, yo sabia en el fondo…. Muy, pero muy en el fondo que yo también me arrepentiría si lo hiciera.
Sólo le debía gratitud….
¡Maldita sea!… Le debía una gratitud infinita.

—¡Grrrr! —. Volví a gruñir.

El sonido retumbó en el interior de mi coche llenándolo por completo.
Pisé el freno sin disminuir la velocidad derrapando frente a la casa de Bella.

—¡Grrrrr! —. Gruñí por última vez, mi ira no tendría satisfacción.

“—Inhala…. Exhala….—“ Me recordé.
“—Inhala… Exhala… —“ Me dije mientras bajaba del coche y me encaminaba hasta la entrada.

Y una última bocanada antes de que mis dedos se concentraran en golpear suavemente la madera llamando a la puerta.

—Quizá deberías elegir rivales de tu propio tamaño —. Decía su padre en el interior de la casa.

—Quizá —. Habló Bella justo al otro lado de la puerta mientras la abría.

Ahí estaba ella, delante de mí con una mueca de dolor dibujada en su cara.

—Déjame ver —. Pedí tomando su mano entre las mías para examinarla.

—Me parece que tienes razón en lo de la fractura—. Vi hinchazón y un leve hematoma.
No había duda, era superficial afortunadamente. No obstante era igualmente doloroso para ella. —Estoy orgulloso de ti. Debes de haber pegado con mucha fuerza—.

—Le di con todas mis fuerzas, pero no parece haber bastado—.

Incliné un poco mi cabeza para besar su mano suavemente.
Yo podría solucionar ese pequeño problema.

—Jacob —. Le llamé desde el umbral de la puerta tranquila y contenidamente.

—Vamos, vamos —. Dijo el padre de Bella mientras el sillón sonaba bajo su peso al ponerse en pie. Unos segundos después era Jacob Black quien se encontraba delante de mí.

“—Aquí estoy.
¿Que harás ahora? —” Preguntaba el maldito perro en mi mente.

—No quiero ninguna pelea, ¿entendido? —. Agregó el Jefe Swan mientras se unía a nosotros y me miraba a los ojos con expresión ansiosa. —Puedo ponerme la placa si eso consigue hacer que mi petición sea más oficial—.

“—Grrr…—“. Gruñó mi fuero interno. Estaba tan cerca de mí que ya podía ver su gran cabeza volando por los aires…

—Eso no va a ser necesario —. Respondí haciendo acopio de toda mi fuerza de voluntad.

Bella sugirió a su padre que le arrestara ya que ella había golpeado a Jacob

—¿Quieres presentar cargos, Jake? —. Preguntó su padre.

Y me sorprendió su actitud.
¿Como era posible que permaneciera tranquilo junto al hombre que había besado a su hija a la fuerza y que además le había provocado una fractura?.
¿Acaso era capaz de aguantar eso y más con el único fin de no ver a Bella junto a mi?
¡Pues tendría que aguantar de decepción!.

Jacob respondió que no presentaría cargos con una sonrisa burlona.
Él estaba satisfecho, se regodeaba en su estúpida felicidad por haberle robado un beso a mi Bella.
Quise enseñarle mis dientes pero me contuve… con dificultad pero me contuve.

—¿En qué lugar de tu cuarto tienes el bate de béisbol, papá? Voy a tomarlo prestado un minuto—. Agregó Bella libre de mostrar sus sentimientos. Cuanto le envidiaba en ese momento.

—Basta, Bella—. Le respondió su preocupado y sobre protector padre.

Tanta injusticia ya me tenía cansado, Charlie era muy capaz de hacerlo.
Hace mucho tiempo que me negaba a adentrarme en los fragmentados pensamientos de su padre.
Al igual que con Bella, cuando creía que él reaccionaría de una manera especifica, hacía o decía algo completamente diferente; pero ahora no era necesario que tratara de leerlos, sabia bien que él no dudaría en llevar a su propia hija a la comisaría local.
Además la mano de Bella se inflamaba más y más a cada momento, debíamos salir de ahí.


—Vamos a ver a Carlisle para que le eche un vistazo a tu mano antes de que acabes en el calabozo —.

Pasé mi brazo por su cintura y nos encaminamos ha mi coche.

Estábamos a medió camino cuando escuche la voz del Jefe Swan, estaba nuevamente preocupado.

—¿Qué haces? ¿Estás loco? —. Decía a Jacob Black que venía tras nosotros.

—Dame un minuto, Charlie — Respondió este tranquilizándole. —No te preocupes, enseguida vuelvo. “Aun tengo asuntos pendientes”—.


Sería tan fácil dar la media vuelta, tan fácil moverme sin que él se percatara, no sabría nunca que le golpeó.

Seguí adelante ignorando su molesta presencia mientras llevaba a Bella hasta la puerta del copiloto y la acomodaba en el interior.
Él no lograría molestarme, no sería yo quien comenzara la lucha, él tendría que intentar hacer el primer movimiento, entonces yo sería libre de actuar.

Cerré la puerta suavemente y enfrenté al perro haciendo acopio de todo mi autocontrol interponiendo mi cuerpo entre él y Bella.

—No voy a matarte ahora—. Dije mirándole a los ojos. —Eso disgustaría a Bella—.

—Um —. Refunfuñó Bella a mis espaldas.

Sonreí en mi fuero interno, alegré de ver que ella se sentía un poco como yo.
Pero no era una criatura rencorosa por naturaleza, sabía que su indisposición se iría con el malestar de su mano y si hería al Jacob ese dolor estaría con ella por siempre y él viviría entre ambos como una sombra para toda la eternidad.

Giré levemente hacía ella dedicándole una leve sonrisa para tranquilizarla al tiempo que acariciaba su rostro.

—Mañana te preocuparía —. Le recordé.

Volví entonces enfrentar a Jacob y le dije:

—Pero si alguna vez Bella vuelve con el menor daño, y no importa de quién sea la culpa, da lo mismo que ella se tropiece y caiga o que del cielo surja un meteorito y le acierte en la cabeza, vas a tener que correr el resto de tus días a tres patas.
¿Lo has entendido, chucho? —.

Él no contestó, su respuesta se limitó a una idiota mueca. ¿Acaso yo estaba jugando?

—¿Quién va a regresar? —. Susurró Bella detrás de mi.

De eso no había duda, Bella no regresaría. No obstante ya habría tiempo para definir eso, ahora quedaban cosas más importantes por aclarar.

—Y te romperé la mandíbula si vuelves a besarla —. Aseguré firmemente.


—¿Y qué pasa si es ella quien quiere besarme? —. Preguntó insolentemente Jacob haciendo que Bella lanzara un rezongo en señal de molestia.

—En tal caso—. Contesté resignado. —, si es eso lo que quiere, no objetaré nada—.

Me había propuesto a no atarla a mí, ella sería libre de elegir.
La vivencias humanas que yo quería que ella experimentara tenían mucho que ver con llevar una vida normal, una vida de adolescente, de mujer; con cada una de sus necesidades que yo no podía satisfacer.
Veía el dolor de Rosalie a diario, el amor de Emmet le llenaba pero no eran suficientes. Le amaba infinitamente, era feliz junto a él, de eso no había duda, sin embargo ella siempre cargaría con esa pena.

No quería que al pasar de los años Bella comprendiera lo que había perdido por mí, el amor se convierte fácilmente en odio cuando tienes la eternidad para ver lo que no puedes tener.
Bella debía ser libre de sentir, de experimentar lo que todas las mujeres quieren y necesitan.
Esa era la verdadera razón, lo que gritaba mi conciencia.

Podría dejarme si ella quisiera, entonces días habrían terminado. Ya no quedaría nada que me atara a esta existencia, pero eso sucedería cuando escucharas las palabras saliendo de su boca, no antes.
Sólo cuando Bella digiera que ya no me amaba, no cuando cualquiera y mucho menos ese chucho insolente se lanzara sobre ella alentado por señales fantasmas.

—Quizá convendría que esperaras a que ella lo dijera en vez de confiar en tu interpretación del lenguaje corporal, pero… tú sabrás, es tu cara—.

“—Podrías intentarlo, nadie dice que me quedaré parado mientras lo haces—” Pensó y yo contaba con ello.

Bella sabía que él lo estaba deseando y yo también lo hacía.

—Bueno, ¿y por qué no te encargas de su mano en vez de estar hurgando en mi cabeza? —. Respondió él irritado.



—Una cosa más —. Dije recordando que tenía aun algo pendiente con él. —Yo también voy a luchar por ella. Deberías saberlo. No doy nada por sentado y pelearé con doble intensidad que tú—.

—Bien—. Replicó molesto. —, no es bueno vencer a alguien que no da pelea—.

¿Verdaderamente pensaba que tendría oportunidad contra mi? Él no tenía ni la menor
idea.

“—Si tanto te interesan mis pensamientos pues te diré esto: No me daré por vencido hasta tener a Bella. Haré lo que sea con tal de que ella no sea como tu—“.

—Ella es mía, y no dije que fuera a jugar limpio—. Exclamé seguro, yo no me rendiría y Jacob tampoco.

—Mucha suerte—. Le desee. Seguramente la necesitaría.

—Sí, tal vez gane el mejor hombre—.
“—Y en ese caso creo que no serás tu sanguijuela—.

Habló en mi mente nuevamente, pero él tampoco era humano, por lo menos no completamente.

—Eso suena bien, cachorrito—. Repliqué

“—Si, tal vez sea un cachorrito, pero por lo menos yo creceré algún día ¿Y tu puedes decir lo mismo? —“ Agregó silenciosamente mientras gesticulaba una mueca.

Luego lo dejó para inclinarse hacia un costado evitando la pared que formaba con mi cuerpo entre él y Bella.

Él quería o esperaba que su mano mejorara pronto y que lamentaba lo que había sucedido, todo esto con una sonrisa estúpida en el rostro.

Subimos al coche.

“—¡No te olvides que los estaremos observando! —” Volvió él a gritar en mi mente mientras nos alejábamos.

No tenía que recordarlo, era conciente de ello.
Era conciente de los licántropos, de Jacob. Vulturis, neófitos y sobre todo… de la graduación.
Definitivamente debía estar pagando todos mis pecados.
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