sábado, 5 de febrero de 2011

Conflicto Eterno: Cap. 11 El Visitante


Cap. 11 El visitante


Y el tiempo pasa aunque no lo quieras.

Cuando estas triste se arrastra delante de ti, se mofa de tu sufrimiento, de tus pesares.
Avanza lento como un animal herido.

Cuando eres feliz vuela.
Te entrega un pedazo de cielo que pronto lo arrebata, te deja ver el paraíso en un pestañeo y luego todo se termina.
A si es el tiempo, sin misericordia, egoísta y traicionero.

Esa noche no fue la excepción, llegó la mañana demasiado pronto, cuando aun le observaba dormir entre mis brazos.
E inevitablemente llegó la hora de separarnos, sabía que solo serían unas horas, que pronto estaría nuevamente con ella, pero aun así no podía evitar sentirme como me sentía.

—Te estaré esperando—. Me dijo antes de subir a coche.

Alice le llevaría a su casa, porque supuestamente yo aun estaba de excursión.

—Te veré pronto—. Le contesté para luego besar suavemente sus labios.

Me quedé ahí, parado en el camino viendo como se alejaba.
Antes que el coche tomará la curva que lleva a la carreta volteó para entregarme sus ojos por un segundo.

Habría sido capas de correr tras ella solo para borrar la tristeza que la separación le provocaba pero me conformé con pensar que ponto estaríamos juntos nuevamente.

—¿Es verdad todo lo que haz dicho anoche?— Me preguntó Emmett que había salido junto conmigo a despedir a Bella.

—Claro que si—.

—¿Y por que se has cambiado de opinión? ‘Por que tienes siempre que ser tan extraño?—

—Quiero que sea feliz—.

—¿A si de simple?

—No te equivoques, no es simple para mi—.

—Supongo que así debe ser. Yo no se que haría si alguien llegase y se fijara de esa forma en Rosalie—.

—De que forma—. Dijo ella apareciendo por la puerta.

—Bueno de la forma en que parece fijarse ese muchacho… Jacob—.

—Yo creía que todos se fijaban en mi de esa manera—.

—Sabes bien a que me refiero.—

—Tienes razón, pero Bella te ama ridículo. No se por que siempre tienes que complicar las cosas—.
—No podrías tratar de relajarte?—

—Es fácil decirlo para ti.—

—No, no lo es cuando Emmett sale corriendo tras de ti cada vez que se te cruza un cable—.

—¡Yo no salgo corriendo….!—. Se quejó mi hermano

—Si, si lo haces—. Le interrumpió Rosalie.

—Por favor les pido que no se entrometan.
Abrazaré y besaré en la mejilla a Jacob si con eso Bella es feliz—.

Emmett hizo un gesto de asco y escupió al suelo.

—Eso es asqueroso, no creo que seas capas de hacer algo como eso—.

—Yo tampoco pero lo intentaré si es necesario—.

—Eren un tonto verdaderamente—. Dijo Rosalie dando media vuelta y llevándose a Emmett de la mano.

—Ven conmigo, tengo algo que enseñarte—.

No presté atención a sus románticos pensamientos, pronto yo también tendría un poco más de romanticismo por ese día.

Justo entonces escuché el motor de mi auto acercándose por la carretera.
Corrí al encuentro de mi hermana reprochando su tardanza.

“—Allá va un loco enamorado—”

Pensó Alice mientras me alejaba.




Mi pie aun no tocaba el suelo cuando el extraño olor llegó hasta mi nariz.
Ingresó por mis fosas nasales y al instante mi cuerpo completo se tensó producto del familiar y al mismo tiempo desconocido aroma …

Era un vampiro

Solo existían dos enemigos a los cuales podíamos temer, pero ese no era el olor de ella, no era Victoria. Por el contrario, ese aroma me resultaba completamente extraño.
Y eso solo podía significar otra cosa que era peor que la primera.

Bajé del coche, prestando atención a todo lo que me rodeaba.
Escuchando sobre todo los ruidos provenientes desde el interior de la casa.

Controlé el impulso de tirar la puerta, controlé mi mano hasta que pude dar tres pequeños golpes.

—Llaman a la puerta —. Dijo la voz pausada de su padre. Por lo menos todo sonaba normalmente.

—Voy, no te vayas a herniar, papá—.

Conté sus pasos y parecieron pasar en cámara lenta, otra vez el maldito tiempo me jugaba una mala pasada, impaciente traté de no jadear mientras apretaba fuertemente mis puños evitando romper el marco de la puerta.

Entonces por fin Bella abrió de ella y le tomó sólo unos minutos comprender mi estado.

—¿Edward? ¿Qué pa... ?—.

—Concédeme dos segundos —. Le dije fingiendo tranquilidad. Pocé mi dedo índice en sus labios y la pedí en voz baja que no se moviera.

Me moví rápidamente ingresando en su casa recorriendo toda la planta baja y luego subí hasta su dormitorio
siguiendo la estela que el ser había dejado.
El olor se concentraba ahí , más fuerte y presente que en cualquier otra parte de la casa.

Tan rápido como subí volví a bajar las escaleras.
Le rodee con mis brazos manteniéndola apretada contra mi pecho conduciéndola hacia la cocina.
Me cercioré que el lugar permaneciera seguro antes de ingresar, sin soltarla, manteniéndola segura entre mis brazos.
Fuera quien fuera ya no estaba ahí pero no podía relajarme.
Si ella no hubiera estado en mi casa…. Si le hubiera dejado ahí, sola….. Ni siquiera era capas de pensar en ello.
No ahora que necesitaba mi claridad mental más que nunca.

Posé mi mejilla contra la suya e intenté que mi voz no sonara como un rugido mientras le hablaba al oído.

—Alguien ha estado aquí —.

—Te juro que ningún licántropo... —. Comenzó a decir en forma de disculpa. Le detuve, no era uno de ellos.

—Ha sido uno de los nuestros—. Continué dejándole ver que cuando decía “Nuestros” no me refería a uno de mi familia.

Alejé mi rostro para poder contemplarla.
Su corazón de golpe había dejado de bombear y su rostro pasó del pálido al blanco cadavérico a un ritmo acelerado

—¿Victoria? —. Dijo con dificultad.

Pero no era su aroma, aquel lo conocía de memoria, le reconocería aun mezclado con otros.


—Uno de los Vulturis —. Continuó Bella segura que era uno de ellos.

Y eso parecía ser lo más probable.

—¿Cuándo?—.

El aroma, aunque muy marcado, no era fuerte. Al parecer no había transcurrido mucho tiempo desde que el visítate se habría marchado, tal vez en la madrugada muy cerca del amanecer.

—Mientras Charlie dormía. Por ese motivo creo que deben de ser ellos, y quienquiera que sea no le ha tocado, por lo que debían perseguir otro fin—. O más bien otra persona.

—Buscarme—.

Fuera quien fuera le buscaban y solo providencialmente, como dicen los humanos, por solo unas horas no le habían encontrado.
Mi cuerpo respondió a su palabras, a mis pensamientos. No permitiría que le alcanzaran.

—¿Qué estáis cuchicheando vosotros dos ahí dentro? —. Inquirió su padre mientras comenzaba a ingresar a la cocina.

Nos quedamos en silencio por la intromisión, el pensar que ella o su padre heridos a manos de lo vulturis o de cualquier otro era como salido de las horrendas de las pesadillas.

Vi en el rostro de su padre el recelo pero cambió sus pensamientos al pensar que tal vez, estaríamos teniendo una pelea.
Animado por esa impresión se marchó nuevamente.


—Vamonos —. Le dije tomándola de la mano y encaminándome hacia la salida.

Debía hablar con mi familia.
Había tanto que hacer, medidas que tomar… Pero lo primero era poner a Bella fuera de peligro.



—Pero..., ¿y Charlie?—. Preguntó Bella.

Dejarlo ahí no era buen plan.
Fuera quien fuera el intruso tal vez podría volver. Que no le hiriera en una primera instancia no aseguraba que no lo hiciera si volvía.

Saqué mi móvil y marque velozmente el número de mi hermano.


—Emmett. Alguien a irrumpido en casa de Bella, ella y su padre están en peligro. No tengo tiempo para explicarlo ahora pero necesito tu ayuda.
Yo me marcho para hablar con Alice y no es conveniente que Charlie se quedé solo—.

—No te preocupes le pediré a Jasper que me ayude y revisaremos el bosque para ver si encontramos algo extraño.
En un minuto estaremos ahí—. Dicho esto cortó el llamado


Apreté nuevamente a Bella contra mi costado y le tranquilice informándole que mis hermanos cuidarían de su padre.

Al pasar delante de la sala nuestras miradas se encontraron por un momento, pero no tenían tiempo ni la disposición de contarle el por que me llevaba a su hija de casa.

—¿Adonde vamos?—. Preguntó Bella cuando me senté junto a ella en el coche.

—Vamos a hablar con Alice —. Y arranqué pisando a fondo el acelerador.

No había tiempo que perder.

—¿Crees que ha podido ver algo?—.

—Quizá—. Debería haber sido capaz de ver algo, era simplemente imposible que no lo hubiera hecho.

De pronto me di cuenta que toda mi tranquilidad descansaba en la habilidad de mi hermana.
No comprendía por que no me había advertido, sobre todo por le encomendé la tarea de vigilar cada uno de los cambios de su futuro.

Me encontraba indignado y no podía dejar se sentirme ofendido y traicionado.
E indignado llegué a casa donde todos nos esperaban.


—¿Qué sucede?—. Demandé exigentemente a mi hermana sin medir el tono de mis palabras que se abrían paso entre mis dientes que permanecían igual que mis puños.

Ella me esperaba, vio que estaba dispuesto a enfrentarla y exigirle explicaciones en una visión. ¿Pero si pudo verme venir por que no vio al extraño en casa de Bella?

—No tengo la menor idea. No vi nada—. Me respondió fríamente casi sin inmutarse en lo absoluto y con ello solo logró molestarme aun más.

—¿Cómo es eso posible? —. Exclamé indignado.

Bella no aprobaba mis palabras hacia mi hermana pero ella no comprendía, y tal vez nunca sabríamos que tan cerca había estado de ser victima del extraño vampiro.

—Su don no es una ciencia exacta, Edward—. Intervino mi padre defendiendo también a mi hermana.

Pero no me importaba quien tratará de mediar por mi hermana, solo había una verdad absoluta.
Había estado en la habitación de Bella, tal vez había esperado toda la noche ahí, recorrió toda la casa y volvió al dormitorio pacientemente asechando en la oscuridad y si lo había hecho una vez era seguro que volvería a hacerlo y no contaba con nada o con nadie ya que la única persona en la cual había confiado ciegamente estaba parada frente a mi sin señal alguna de arrepentimiento o de cualquier otro sentimiento de culpa.

—Quizá aún esté ahí, Alice, esperándola—. Bramé irritado.

—Eso lo habría visto—.

¿Como osaba decir algo como eso? ¿Acaso pensaba tomarme el pelo?

—¿De veras? ¿Estás segura?— Le demandé alzando mis brazos, esperando que del cielo llegase la iluminación para comprender el actuar de mi hermana.

—Ya me tienes vigilando las decisiones de los Vulturis, el regreso de Victoria y todos y cada uno de los pasos de Bella —. Replicó Alice impávidamente. —¿quieres añadir otra cosa? ¿Quieres que vele por Charlie? ¿O también he de atender la habitación de Bella, y la casa, y por qué no toda la calle? Edward, enseguida se me va escapar algo, se crearán fisuras si intento abarcarlo todo—.

Demasiado tarde me entregaba ese discurso que de nada servia. Aparentemente eso que vatisinaba ya había sucedido.

—No había nada que ver porque ella jamás ha estado en peligro—.

La suerte esta vez había jugado a nuestro favor, si no hubiera salido de casa ese fin de semana, no me hubiera propuesto mantenerle en casa aun en contra de su voluntad ella…. Bella… Tal vez ya no estaría ahí junto a mi, su mano no permanecería presa entre la mía. No escucharía su corazón latiendo aceleradamente producto del miedo como lo hacia ahora.
Pero no importaba que lo hiciera, lo único que importaba es que estaba ahí… viva, a salvo nuevamente de quien o de quienes le perseguían… una vez más.
Y estaba seguro de conocer la identidad de quienes asechaban a mi amada pero aun así no comprendía como o que métodos habían utilizado para burlar la profética vigilancia de Alice.

—Si estabas vigilando lo que ocurre en Italia, ¿por qué no les has visto enviar...?—.


—Dudo que sean ellos. Lo habría visto—.

Con cada respuesta, con cada palabra mi hermana no hacia más que aumentar mi cólera. Sentía que en cualquier momento perdería mi tan precario autocontrol.
Me era imposible relajar mis puños o mi mandíbula. Con cada palabra de ella se borraba un poco mas el limite de mi transigencia.


—¿Quién más habría dejado vivo a Charlie?—. Solo ellos podrían haberle perdonado la vida, para mi esa era la única respuesta lógica.

—No lo sé —. Dijo Alice reconociendo su ignorancia.

—¡Muy útil!—. Exclamé casi enajenado.

Mi mente estaba nublada por la cólera. No lograba comprender o dilucidar la extraña situación por la cual estábamos pasando.
Me sentía ciego frente a nuestros enemigos que esperaban por nosotros entre las tinieblas.

Entonces escuché la voz de Bella llegando desde el fondo de mi conciencia.
Me llamaba hacia la cordura, hacia la sensatez.

—Para ya, Edward —. Me pedía suavemente.

Voltee mi rostro hacia ella aun siendo presa de la ira, sin ser capaz de ocultar el monstruo que habita en mi interior.

Sentí asco por mi mismo, sentí asco por el ser que se reflejaba en sus grandes ojos.

Inspiré profundamente al mismo tiempo que cerraba los ojos y relajaba cada músculo de mi cuerpo.

—Tienes razón, Bella. Lo siento —. No era justo comportarme de esa manera con mi hermana y mucho menos permitir que Bella me viera de esa forma.

También pedí perdón a mi hermana. No era justo que desquitara en ella mi frustración.

Como era de esperar ambas me perdonaron y Alice aseguró que comprendía mi actuar.
Ella también compartía mi sentir.

Respiré hondo aclarando mi mente. Necesitaba estar más lucido que nunca, necesitaba ser capaz de ver aquello que se ocultaba de mi entendimiento.

—Ok, examinemos esto desde un punto de vista lógico. ¿Cuáles son las alternativas?—.

Sentí como todos se relajaban al escuchar mis palabras, no debía culpar a nadie. Juntos debíamos barajar las posibles hipótesis.

Crucé la sala llevando a Bella junto a mi.
Le senté junto a mi madre en el sofá, ella la recibió amorosamente y le acogió en sus brazos.
Tanto amor sentía Esme por mi Bella.

—¿Puede ser Victoria? —. Preguntó mi padre.

Pero eso no era posible.
El aroma me resultaba completamente desconocido.

—Quizá sea un enviado de los Vulturis, alguien a quien no conocemos...—. Les respondí pero los pensamientos de Alice me interrumpieron.

—Aro aún no le ha pedido a nadie que la busque. Eso sí lo veré. Lo estoy esperando—. Declaró ella en voz alta.

Volteé para observarle mientras le preguntaba si ella esperaba alguna orden oficial de parte de Aro.

Posiblemente el enviado no actuara por orden de Aro, no seria extraño que cayo o el mismo Marco enviaran a un emisario a comprobar si Bella seguía siendo humana o no.
Posiblemente ellos sepan que estamos pendientes de sus actos.

—¿Crees que se trata de alguien actuando por cuenta propia? ¿Por qué?—. Contestó Alice.

—Quizá sea una idea de Cayo —.


—O de Jane —. Acotó mi pequeña hermana. —Ambos disponen de recursos para enviar a un desconocido...—

—... y la motivación —. Agregué confuso.

Después de todo no era lógico tomarse tantas molestias sólo para comprobar la condición de Bella.

—Aun así, carece de sentido —. Intervino Esme entregándonos su apreciación de los hechos.

Ella pensaba que no tenia sentido nuestras ideas, de todas maneras Alice podría ver si algún Vulturi se acercara.
Quien fuera no tenia intención de herir a Bella ni a su padre, prueba de ello era que Charlie estaba vivo.

Bella reaccionó al escuchar el nombre de su padre. Lo vi en la mente de mi madre y ella le consoló por mi afirmándole que todo estaría bien mientras acariciaba su cabello.

Mi padre tampoco entendía cual era el propósito que perseguía el o la extraña visita.
Pero Bella pensaba que todo esto tenia la intención de verificar si ella permanecía aun como humana.

—Es una opción —. Le contestó mi padre.

En ese momento escuche a mi Emmett maldiciendo.
Estaba molesto, no habían encontrado nada en el los alrededores del pueblo, sólo un leve rastro del olor que sentí en casa de Bella.
Rosalie que había permanecido intranquila esperando frente a la ventana desde el momento en que se marcharon se relajó dejando escapar un sonoro suspiro.
Por mi parte me sentía igual que mi hermano, frustrado, confundido. No había nada a que nos llevase a comprender esa extraña situación.

—Se marchó hace varias horas, demasiadas —. Dijo Emmett cuando ingresó a la sala. —El rastro conducía al este y luego al sur. Desaparecía en un arcén donde le esperaba un coche—.


—¡Qué mala suerte!—. Exclamé. —Habría sido estupendo que se hubiera dirigido al oeste. Esos perros habrían sido útiles por una vez—.

Seguro que ellos podrían haber detenido al intruso si hubiera cruzado la frontera… De algo debe servir una manada de licántropos.

Mi padre me reclamó mentalmente por mis palabras, con ellas no hacia mas que angustiar a Bella que seguramente pensaba en Jacob y nuevamente mis puños estaban contraídos producto de la rabia.

—Ninguno de nosotros le identificamos, pero toma —. Le dijo a mi padre mientras le daba una rama de helecho impregnado en del aroma extraño.

Carlisle lo examinó un momento.

—Quizá conozcas el olor—. Continuó Jasper.

Pero también para mi padre era desconocido el efluvio. El aroma no le recordaba a nadie.

—Quizá nos equivoquemos y se trate de una simple coincidencia... —. Comenzó a decir Esme y todos le miramos extrañados por sus palabras, pero después de un pequeño momento se atrevió a continuar. —No pretendo decir que sea casualidad el hecho de que un forastero elija visitar la casa de Bella al azar, pero sí que tal vez sea solamente un curioso. El lugar está impregnado por nuestras fragancias. ¿No se pudo preguntar qué nos arrastraba hasta allí?—.

Emmett respondió a sus palabras.

—En tal caso, si sólo era un fisgón, ¿por qué no se limitó a venir aquí? —

—Tú lo harías —. Bromeó mi madre cariñosamente. —La mayoría de nosotros no siempre actúa de forma directa. Nuestra familia es muy grande, él o ella podría asustarse, pero Charlie no ha resultado herido. No tiene por qué ser un enemigo—.


No era la primera vez que algún extraño se presentaba en la región. Y seguramente en nuestra ausencia habían sido muchos más.
Todos venían curiosamente a ver por si mismo al extraño clan de los ojos ámbar que solo se alimentaba de animales.
Éramos toda una leyenda entre los nuestros.
Pero algo me decía que esa era una idea demasiado fácil para ser cierta.
Mi instinto me decía que esa no era la respuesta.

Y aunque mi padre queria aferrarse a ella con todas sus fuerzas el resto de mi familia se sentía igual que yo.


—No lo veo así —. Rebatió Alice haciendo una mueca. —La sincronización fue demasiado precisa... El visitante se esforzó en no establecer contacto, casi como si supiera lo que yo iba a ver...—.

Sin embargo Esme creía que el desconocido tendría otros motivos para evitar la comunicación con nosotros.


—¿Importa quién sea en realidad? —. Pregunto entonces Bella interrumpiendo nuestras cavilaciones. —¿No basta la posibilidad de que alguien me esté buscando? No deberíamos esperar a la graduación—.

Wow….. Salté impulsado por un resorte invisible ante la absurda idea.

—No, Bella. La cosa no pinta tan mal. Nos enteraremos si llegas a estar en verdadero peligro—.

Solo faltaba la más pequeña de las cosas para que ella volviera a tener obsesivas ideas sobre su transformación, estaba seguro que podría mantenerle a salvo hasta que la graduación llegase.

—Piensa en Charlie —. Dijo mi padre uniéndose a mis esfuerzos. —Imagina lo mucho que le afectaría tu desaparición—.

Pero Bella no dejaría correr tan fácilmente el asunto y continuo argumentando que no hacia mas que pensar en su padre y que por eso creía que debía ser transformada de una vez por todas,

—¿Qué habría sucedido si mi huésped de la pasada noche hubiera tenido sed? En cuanto estoy cerca de mi padre, él también se convierte en un objetivo. Si algo le ocurre, la culpa será mía y sólo mía—.

—Ni mucho menos, Bella—. Intervino mi madre asegurando que nada le pasaría a su padre. —Debemos proceder con más cuidado, sólo eso—.


Pero Bella se mostraba escéptica y fue el turno de Alice para tratar de calmarla.

—Todo va a acabar bien —. Prometió mi hermana.

Entonces apreté solo un poco más su mano entre las mías para asegurarle yo también que no había nada por que preocuparse y sobre todo para demostrarle que nada de lo digiera esa noche haría que cambiáramos lo planes que delimitaban su vida humana.

Mi familia me entregó su mental apoyo mientras salíamos por la puerta rumbo a casa de Charlie.
No merecía todo lo que tenia, no merecía el apoyo incondicional se mi familia.


Conduje humanamente hasta su casa, tenia tanto en que pensar.
No debía dejar nada al azar y no me podía permitir tener algún descuido, algún desliz.


—No vas a estar sola ni un segundo —. Le dejé saber cuando aun estábamos en la carretera. —Siempre habrá alguien cerca, Emmett, Alice, Jasper...—. Y ella dejó escapar un suspiro.

Pensaba que era ridículo hacerlo. Pensaba que mis hermanos se aburrían haciendo el trabajo de niñeras.

—tendrán que matarme ellos mismos, aunque sólo sea por hacer algo—.

Era ridiculo que pensara siquiera en ello, ¿Acaso le era tan difícil ver que lo unico que todos nosotros haciamos era mantenerle a salvo?

Le dejé ver que sentía frente a sus palabras.

—¡Qué graciosa, Bella!—. Le dije sarcasticamente.
´


La acompañé hasta la puerta de su casa y luego de dar una rápida mirada para comprobar que todo estaba en orden me marche fingiendo tener algunas cosas pendientes en el pueblo y me dediqué a recorrer los alrededores para comprobar lo que mis hermanos habían dicho.

El vampiro había ingresado por la ventana de su dormitorio, el olor a los pies de esta me lo indicaba claramente.
El olor no rodeaba la casa, había sabido por donde entrar para no forzar alguna entrada.
Pero seguía sin reconocer el aroma.

Al volver Bella estaba dando de cenar a su padre que extrañamente se encontraba de un humor excelente, me pregunto se lo hubiera mantenido de saber que pudo ser el la cena la noche anterior.


—Jacob ha vuelto a llamar —. Profirió su padre al verme.

—¿De verdad?—. Le respondió Bella fríamente.
Seguramente la herida que Jacob le había infringido tardaría un tiempo en sanar, claro que solo un tiempo. El corazón de Bella era grande y generoso, tarde o temprano y tal vez mas temprano que tarde, le perdonaría, de eso no había duda.
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