martes, 8 de febrero de 2011

Conflicto Eterno: Cap. 13 Sólo por ella


Cap. 13 Sólo por ella

Su padre se despertó temprano aquella mañana.
Esperé atento, listo para esconderme en su closet si era necesario.
Pero se vistió rápidamente y se marchó.
Bella había comentado antes de dormir que saldría de pesca todo el día.

El día parecía ser muy prometedor.
Sobre todo por que era sábado, era día de correo.

Tendría que pedirle a algunos de mis hermanos que se quedaran con ella mientras yo daba, como de costumbre, una vuelta al correo local.
Esperaba desde hace unas semanas noticias sobre alguna de la universidades.
No había universidad prestigiosa que no hubiera recibido algún tipo de soborno económico de mi parte, pero todas mis expectativas estaban centradas en una sola…

—Voy a perdonar a Jacob —. Dijo después de tomar su desayuno.

Debía acostumbrarme a la presencia de su amigo en su vida.

—Estaba seguro de que lo harías —. Contesté sonriente. —Guardarle rencor a alguien no figura entre tus muchos tálenlos—.

Nunca comprendería de manera exacta y segura el como funcionaba su mente, pero sobre su corazón era otro asunto completamente distinto.
Supe mucho antes que ella que le perdonaría.


Caminó hacia el teléfono y le vi marcar el que número que seguramente correspondería a Jacob Black.

Le di un poco de privacidad… la mayor que mis capacidades permitían, pero de todas formas terminé escuchando su conversación.

—¿Diga? —. Contestó la voz monocorde del chico.

—¿Jacob?—. Preguntó Bella al no reconocerle.

—¡Bella, oh, Bella, cuánto lo siento! —. Se apresuró él a decir. Seguramente temía que Bella cortara al reconocerle. —Te juro que no quería decir eso. Me comporté como un necio. Estaba enfadado, pero eso no es excusa. Es lo más estúpido que he dicho en mi vida, y lo siento mucho. No te enfades conmigo, ¿vale? Por favor. Estoy dispuesto a una vida de servidumbre, a hacer todo lo que quieras, a cambio de tu perdón.

—No estoy enfadada. Te perdono—. Le respondió Bella.

—Gracias. No puedo creer me que cometiera semejante estupidez—.

—No te preocupes por eso. Estoy acostumbrada—.

Entonces escuche como él se reía un tanto nervioso, un tanto aliviado.

Él le quería, de eso no había duda, pero sus sentimientos por ella no eran más grandes que eso.
No pasaba más allá de un simple cariño.
Nada en comparación con el amor inmensurable que yo sentía hacia ella.

—Baja a verme. Quiero compensarte—. Le pidió Jacob.

Entonces Bella giró dándome la espalda.


—¿Cómo?—. Dijo nerviosamente.

—Como tú quieras. Podemos hacer salto de acantilado —.

—Vaya, qué idea tan brillante—.

—Te mantendré a salvo. No me importa lo que quieras hacer—.

La idea de depositar su seguridad en sus manos era completamente contradictoria a todo lo que se suponía que era coherente para mi.
¿Pero que otra opción tenia?
Además el compartir su vida con un licántropo me resultaba un tanto difícil de “digerir”, pero lo aceptaría.
Aunque sería más fácil si él no fuera un verdadero estorbo, si pudiera confiar en él como lo hacia Bella.
Pero simplemente no podía ver de que modo un licántropo podía ser de utilidad en su vida y mucho menos toda una manada… A menos que…

Bella giró nuevamente hacia mi sin dejar de examinar mi rostro que permanecía inmutable bajo la mascará de la tranquilidad.

—Ahora mismo, no—. Respondió.

—A él no le caigo muy bien, ¿verdad? —. Expresó adivinando solo en parte la verdad.


—Ese no es el problema. Hay... Bueno, en este momento, tengo otro problema más preocupante que un exasperante licántropo adolescente—. Agregó Bella tratando de sonar relajada pero fue demasiado obvia y él terminó descubriendo que algo ocurría.

Bella dudó si contarle o no lo sucedido.
Sabía que debía dejar de lado mis aprensiones, tal vez en esta oportunidad las capacidades animales de Jacob podría ser de alguna utilidad.
Estiré mi mano hacia hecha en señal que me entregase el auricular pero Bella dudó un momento.
Jacob le llamó preocupado por el súbito silencio pero ella seguía dudando de mis intenciones al querer hablar con su amigo.

¿Pero que pensaba Bella que yo haría por teléfono? ¿… morderlo?
Entonces suspiré. ¿Acaso no sabía que yo era todo un caballero?
Aun y cuando él no lo mereciera.
Me acerqué un poco más hacia ella con la mano extendida para que me entregase de una vez el auricular.

—¿Te importaría conversar con Edward? —. Le preguntó a Jacob con una mueca de desconfianza en el rostro y en la voz. —Quiere hablar contigo—.

Y nada…. Él se quedó mudo por un momento seguramente tan extrañado y sorprendido como se encontraba Bella.

—De acuerdo —. Respondió luego de un momento. —Esto promete ser interesante—. Agregó desafiante.

Entonces Bella me entregó el teléfono con una mueca de desconfianza y de advertencia.

—Hola, Jacob —. Le saludé tratando de olvidarme que era con él con quien hablaba.

—Esta si que es una sorpresa, a que debo esta desagradable sorpresa.
No creo que sea para saber como estoy, pero si lo quieres saber estoy fenomenal y sobre todo ahora que Bella me ha perdonado.

Pero dime que puedo hacer por ti…—. Agregó sarcasticamente. —Ya veo… Por eso quieres hablar conmigo ¿No?
¿Que podría querer una sanguijuela como tu?—.

Después de todo Jacob no era tan tonto como yo había supuesto. Había logrado descubrir que quería algo, o más bien que necesitaba algo de él.

—Alguien ha estado aquí, alguien cuyo olor desconozco —. Dije sinceramente. —¿Se ha encontrado tu manada con algo nuevo? —.

Esto iba más allá sobre los problemas personales que pudiéramos tener el uno contra el otro.

—Te refieres a otro vampiro?… Pero como se te ha ocurrido dejarla sola mientras tu te vas de casería, no te das cuenta que algo le podría haber sucedido?

—He ahí el quid de la cuestión, Jacob. No voy a perder de vista a Bella hasta que no me haya ocupado de esto. No es nada personal…—.

—Claro que es personal si se trata de Bella. Para mi es personal ahora.
Si no estuviera limitado iría ahora mismo a ver si logro encontrar algo y de pasada patearte el trasero para que nunca más volvieras, nunca debieron volver… —.

—Quizás estés en lo cierto… —.

—Ahora estamos limitados a movernos sólo dentro de las fronteras de La Push, pero si yo pudiera ir y ver de que se trata… —.

Tal vez aquella era una muy buena idea después de todo.
Tal vez de algo podrían servir después de todo sus amigos licántropos.
Ellos podrían, tal vez, encontrar alguna pista que nosotros hubiéramos pasado por alto.


—Es una sugerencia interesante y estamos bien predispuestos a negociar si Sam se hace responsable—.

—¿Me estas hablando enserio? Mira que no estoy de humor para chistes de sanguijuelas cuando Bella esta en peligro.
Si es así hablaré de inmediato con San, pero no estoy del todo seguro—.

—Gracias—.

—No me agradezcas nada, no lo hago por ti. Lo hago por ella.
Además ustedes también podrían venir y ver si encuentran algo que nosotros hubiéramos pasado por alto—.

—De hecho, había planeado ir solo y dejarla con los demás—.

—¿Como? ¿Y dejarla sola? ¿Y si esa cosa vuelve?
Ya sabia que los ustedes no eran muy inteligentes pero no creí que fuera para tanto.
¡Entiende de una buena vez que el lugar más seguro para Bella es aquí en la reservación junto a nosotros!. ¿O es que dudas de la capacidad que tiene mi manada?
Comprendo que desconfíes de nosotros, o que desconfíes de mi, pero jamás haría o dejaría que algo malo le pasara a Bella. Tienes mi palabra de honor, jamás dejaré que algo le pasé.

Por lo menos permite que se quede cuando no estés si eso te hace sentir un poco mejor—.


—Voy a considerarlo con objetividad —. Le respondí pensando un poco en sus palabras. —, con toda la objetividad. de la que sea capaz—.

—Ok. Tu piénsatelo un momento.
Mientras tanto déjame ir a ver por si encuentro algún rastro que ustedes no hubieran visto—.

—Eso no es ninguna mala idea. ¿Cuándo...? —.

—Sólo me tomará unos diez minutos el llegar ahí—. Dijo jactándose de su velocidad. —¿Te parece demasiado pronto?—.

Seguramente eso le parecía bastante rápido.

—No, está bien. De todos modos, me gustaría tener la ocasión de rastrear la pista personalmente. Diez minutos... —.

—Y si no tienes otra cosa más que decirme…. Quisiera poder hablar con Bella si no es mucho pedir—.

—Pues claro —. Le contesté cortésmente.

Y sin despedirme le entregué el auricular a Bella.


Que pensaría mi familia cuando les contará que estaba planeando una tregua con los Quileutes?

Tendría el apoyo de Carlisle, él estaba a favor de todo tipo de alianzas. Pero seguramente habría uno o tal vez dos a los cuales no les haría mucha gracia la situación.
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