Hola a todos esta historia contiene a los personajes de Crepúsculo!!!Gracias a Strawberry Marmalade por la nueva historia. Espero que les guste.
PREFACIO
Bella POV.
Nunca creí tener que hacer esto…
Pero era la única manera de salvar a Alice y a Rosalie…aunque sea solo por un tiempo.
Estaba temblando cuando bajé de la carroza..No quería pensar en lo que me esperaba,
pero mientras mas trataba de olvidarlo… mas me invadía el pánico.
Cuando salí de la Okiya (casa de geishas) traté de hacerme la fuerte, por mis hermanas, pero la verdad es que tenia mucho miedo.
Me quedé en la acera por un momento, contemplando la puerta que tarde o temprano tendría que cruzar.
Un sirviente salió a recibirme. Claramente el hombre a quien iba a ver tenia mucho dinero…Aunque ni siquiera sabia de quien se trataba, solo que él había ganado la apuesta por mi mizuage (virginidad),pagando dieciocho mil yenes.
Mientras entraba en la elegante casa recordé mi vida antes de llamarme Akira antes de que mis padres murieran, antes de ser llamada Geisha…
El sirviente me indicó la habitación en la que debía entrar.
Contuve el aliento mientras la puerta se deslizaba ante mis ojos, y cuando estuvo completamente abierta..Olvidé como respirar.
Reconocí los ojos verdes que se encontraron con los míos; era el hombre europeo que había visto en el teatro.
Me sorprendió verlo a él en vez de al barón Shomu o al doctor Mitsui, o a cualquier hombre japonés.
-Siéntate, por favor- me dijo con un inconfundible acento inglés.
Yo obedecí en silencio y sin mirarlo, tal y como me habían enseñado, aunque moría de ganas de ver su perfecto rostro de nuevo.
Él puso un dedo bajo mi barbilla y sentí como una corriente eléctrica recorría todo mi cuerpo mientras el extraño levantaba mi rostro para encontrarlo con el suyo.
-Creo que no nos hemos presentado, señorita. Mi nombre es Edward Cullen.
Capítulo 1
Era un 13 de Septiembre, mi cumpleaños numero 12, y el primero que pasaba en Japón.
A principios de año nos mudamos a Kyoto por los negocios de mi padre.
Seguía con los ojos cerrados, pero meditaba muchas cosas esa mañana.
Mis hermanas no extrañaban Inglaterra, porque prácticamente no la habían conocido, Rose tenía 10 en ese entonces, y Alice tan solo 9 años. Para mi era diferente, yo deseaba volver.
“Bueno”, pensaba, “al menos tenemos una casa parecida a la que teníamos en Londres, no como las pequeñas viviendas orientales, cómo las odio”.
-¡Bella, Bella! – Abrí los ojos al escuchar a mis hermanitas - ¡Feliz cumpleaños!
Rosalie y Alice saltaron a mi cama y me abrazaron, yo las abracé y en ese momento mi madre entró a mi habitación. Papá, como ya era habitual, se encontraba en una reunión en Tahara, una ciudad en una pequeña península.
-Buenos días mis pequeñas,-nos saludó y se dirigí hacia mi - Feliz cumpleaños hime (princesa) – dijo mientras me daba una cajita blanca con un listón rosa.
Abrí la caja con impaciencia y saqué el alhajero de plata que venía adentro.
Estaba lleno de flores azules y tenia una mariposa de cristal en la tapa
-Ábrelo
Obedecí y una bellísima canción de cuna invadió el dormitorio.
-Es precioso – dije con una enorme sonrisa en el rostro
-Es para que siempre nos recuerdes a tu padre y a mí…
-Ay mamá, eso parece una despedida – interrumpió Rose
-Digamos que es solo un hasta pronto
-¿Qué? – Exclamamos mis hermanas y yo – ¿Te vas?
-Tengo que ir con su padre a un evento esta tarde mis niñas
-No quiero que te vayas mami – Alice se acercó a mamá – no creo que sea buena idea
-Calma cariño, regresaremos mañana a medio día y celebraremos el cumpleaños de Bella todos juntos
-Pero tengo un mal presentimiento mami – insistió mi hermana menor
-Todo estará bien Alice, lo prometo – mamá sonrió y se dirigió a la puerta – Iré a empacar y luego almorzaremos juntas antes de que me vaya, ¿Les gustaría?
-¡Si! – Gritamos las tres y corrimos a vestirnos
Alice POV.
Después de almorzar Bella, Rose y yo salimos al patio para despedir a mamá, pero
yo seguía teniendo un muy mal presentimiento con respecto a ese viaje…
Algo saldría mal. Casi podía verlo.
Mi madre besó la cabeza de Bella y de Rose, pero cuando fue mi turno solo me observó. Debí tener una expresión de total preocupación, pues mamá acarició mi cabello y habló con voz tranquilizadora.
-Todo estará bien mi pequeña
Crucé los brazos
-No quiero que vayas
-No te preocupes hija, te veré mañana – Me besó el cabello, subió al auto y se fue.
Pasé el resto del día intentando no recordar mi mal presentimiento, pero era inútil.
Esa noche Rose y yo dormimos en la habitación de Bella escuchando la caja de música que mamá le había regalado, sin pensar que ese sería el último regalo que le haría alguna de nosotras.
Rosalie POV.
A la mañana siguiente desperté en la habitación de Bella con mis dos hermanas a mi lado. Ellas aún estaban dormidas, así que salí con cuidado para pedirle a la sirvienta que sirviera el desayuno.
Caminé por el corredor hacia la cocina y vi a algunos de los socios de mi padre con sus esposas sentados en la sala.
-Konichiwa – Los saludé e hice una reverencia
Todos se quedaron petrificados al si quisieran decirme algo, pero no sabían por dónde empezar
Entonces apareció nuestra nana, Chiyo y me miró con los ojos llenos de lágrimas
-¿Qué pasa Chiyo? – Pregunté en voz baja
-Regrese con sus hermanas señorita Rosalie, no debe estar aquí, iré en un momento – y me condujo hacia el corredor por el que había llegado.
Caminé en silencio para ver si lograba escuchar algo, pero entendía muy poco japonés. Lo único que era seguro, es que algo estaba mal.
Entré al dormitorio de Bella y me senté en la cama
-¿Rose? – Preguntó mi hermana mayor aún soñolienta - ¿A dónde fuiste?
-Bella, algo anda mal.
-¿Qué pasa? – preguntó incorporándose poco a poco
Y antes de que pudiera contestar Chiyo entró con el rostro empapado en lágrimas
y haciendo tanto ruido que despertó a Alice
-¿Qué….que pasa? – Dijo sentándose – ¿Chiyo que tienes?
-Son…sus padres
Las tres nos quedamos paralizadas. Alice había dicho que algo malo pasaría, y aunque solo tenía nueve siempre ah sido bastante perceptiva.
Entre lágrimas y sollozos Chiyo nos contó que hubo un gran terremoto en Tahara…y nuestros padres…
estaban entre las victimas.
Sentí como un nudo crecía en mi garganta y las lágrimas corrían por mis mejillas
-No…No puede ser – Bella cayó al suelo de rodillas y se quedó inmóvil con la mirada fija en el suelo – Ellos no pueden estar muertos
Alice me abrazó fuertemente y escondió entre su rostro entre mi larga y rubia cabellera
-Le dije que no fuera..por que..por que...- susurraba. Apreté a mi hermanita con un brazo y me hinqué al lado de Bella sin dejar de abrazar a Alice. El único sonido era el de nuestros sollozos.
Bella nos abrazó y yo no podía mas que aferrarme a mis hermanas…eran lo único que me quedaba.
Entonces reaccioné, si éramos huérfanas, ¿Qué pasaría con nosotras ahora?
Miré a mi nana, que nos observaba sin saber que hacer o que decir.
-Chiyo – susurré con la voz entrecortada - ¿Qué va a ser de nosotras?
-Me temo que los bienes de su familia son ahora propiedad el gobierno - susurró
-¿Qué? – Gritó Bella - ¿Nos dejaron sin nada?
-Si señorita,- hubo un silencio que me pareció eterno - y planeaban llevarlas a orfanatos
-¿Separarnos? – Alice me apretó con más fuerza mientras observaba a Chiyo con la cara empapada.
-Así es señoritas, aunque – suspiró - creo que podrían vivir con mi prima, en la Okiya Takahashi.
-¿Qué… qué es una Okiya? – pregunté con nada más que un hilo de voz
-Es… una casa de Geishas
-¿Esperas que vivamos en una casa de Geishas? – Dijo Bella subiendo súbitamente el tono de su voz
-No creo que tengan otra opción señoritas, el gobierno Japonés no es como el de Inglaterra, las separarán.
Ya mandé a llamar a mi prima, ella es la okasan (cabeza de la Okiya/madre).
Si las acepta, podrán al menos estar juntas.
Pude notar que Bella estaba a punto de explotar por el simple hecho de que Chiyo hubiera mencionado a las Geishas, porque aunque no sabíamos mucho de ellas, cada vez que salíamos a pasear y las veíamos en la ciudad mi hermana mayor
se tensaba y nos alejaba de ellas, por suerte Alice habló antes de que algo más pasara.
-¿Cómo es tu prima?- preguntó la pequeña con inocencia.
-Es una mujer muy amable, aunque estricta, estoy segura de que las llevará con ella.
La campana de la puerta sonó y Chiyo nos indicó que fuéramos con ella. La seguimos tomadas de la mano, sin siquiera tener una idea de qué haríamos al conocer a su prima.
Al llegar a la puerta vimos a una mujer esbelta, envuelta en metros y metros de la que seguramente era la más fina de las sedas.
Se acercó a nosotras y cariñosamente levantó nuestros rostros para verlos mejor.
Debimos estar hechas un desastre… Pues aún bajaban algunas lágrimas por nuestras mejillas yllegaban hasta nuestros cuellos.
-Pobres creaturas – dijo más para sí misma que para nosotras – Han sufrido tanto…
Luego se dirigió a su prima.
-Está bien…tienen potencial…irán conmigo
Chiyo hizo una reverencia – Domo Arigato Misako-san (muchas gracias Misako) – Se giró hacia nosotras – No se preocupen señoritas, estarán bien con ella, trabajen duro y llegarán muy lejos – Nos besó en ambas mejillas (cosa que jamás había hecho) y le entregó a Bella la caja de música que mamá le había dado.
Mi hermana tomó la pequeña caja y dijo en un suspiro – Gracias Chiyo, te quiero.
-Vamos niñas – dijo la elegante mujer y nosotras la seguimos en silencio, aún tomadas de las manos.
Caminamos alrededor de veinte minutos, y llegamos a la casa que sería nuestro nuevo hogar.
-¿Cómo debemos decirle? – Preguntó Alice con timidez
-Soy como su madre ahora, solo llámenme Okasan.
2. Nueva vida
….Ocho años después….
Rosalie POV.
Ocho años pasaron desde la muerte de nuestros padres.
Ocho años habíamos vivido en la Okiya Takahashi.
Ocho años preparándonos para ser Geishas
Ahora tenía 18, Alice 17 y Bella ya 20 años. Definitivamente habíamos cambiado mucho.
Había sido duro, lo admito. Pero después de un tiempo, mis hermanas y yo nos acostumbramos a esta vida.
No mucho después de adoptarnos, madre nos envió a la escuela a Bella y a mí.
A Alice, por ser la más pequeña, tardó un poco en enviarla también.
Recuerdo el primer día en la escuela. Mi hermana y yo entramos tomadas de la mano,
en silencio mientras una criada nos indicaba el camino a la oficina de la directora de la escuela que era en realidad muy parecida a Okasan.
Al principio no teníamos idea de qué esperar, y nos costó demasiado trabajo adaptarnos, aprender bien el Japonés y todas las tradiciones de una Geisha.
En estos años nos hemos esforzado mucho para no decepcionar a madre, y por los comentarios de nuestras guías, aparentemente hemos mejorado mucho.
Alice es excepcional cantando y bailando, siempre lo ha sido, y todas en la escuela la admiran por ello.
Bella toca el shakuhachi (flauta de bambú) y disfruta realizando la ceremonia tradicional del té, Cha-no-yu. Cosa que yo encuentro muy aburrida.
Yo, simplemente adoro el Shamisen (instrumento tradicional japonés de 3 cuerdas). Es un poco difícil tocarlo, pero la verdad soy muy buena en ello.
Salimos de la escuela ya caída la tarde… como cualquier otro día, pero al llegar a la Okiya algo nos llamó la atención. No había luz en ninguna habitación, más que en la oficina de madre.
Nos dirigimos hacia allí. Nos sorprendimos al ver que ahí estaban Madre, las dos Geishas de la casa -Kyoko y Kumiko- y otra Geisha a la que nunca habíamos visto.
-Pasen – Nos ordenó Okasan.
Entramos y nos hincamos en el piso haciendo una pequeña reverencia, como hacíamos desde hace ya varios años.
-Isabella, Rosalie y Alice, - Comenzó madre - hace ocho años dejaron sus anteriores vidas para entrar al karyūkai (Elegante y alta cultura en la que viven las geishas./Literalmente “el mundo de las flores y sauces”).
Hubo un momento de silencio. No tenía idea de porque nos decía todo esto.
Discretamente intercambié algunas miradas con mis hermanas y pude ver que estaban igual de confundidas que yo.
-Ah llegado el momento de que se integren a la comunidad oficialmente, y adopten sus nuevos nombres.
¿Qué? – Fue mi primer pensamiento - ¿Nuevos nombres? - Claro. Una Geisha debía tener un nombre Japonés, como no lo imaginé antes.
-Alice - Okasan hizo un gesto para que mi hermana se acercara a ella – Mi pequeña y talentosa Alice, de aquí en adelante se te conocerá como Ariasu, y onee-san (hermana mayor), y guía será Kyoko – Mi hermanita estaba visiblemente confundida, caminó hacia Kyoko y se sentó junto a ella después de hacer una breve reverencia.
Así que tendríamos guías ¿eh?, A Kyoko y a Kumiko las conocíamos bien, no eran las mejores personas del mundo pero nos trataban bien, me preocupaba aquella desconocida al fondo de la habitación. No confiaba en ella.
-Rosalie – Sentí escalofríos al escuchar mi nombre y me acerqué lentamente a madre – una joya hermosa, ahora serás conocida como Akemi, y tu guía será Kumiko.
Sentí cierto alivio al saber quién sería mi onee-san, pero eso significaba que Bella tendría que ir con la extraña…
-Isabella- Okasan me sacó de mis pensamientos – Siempre tan inteligente. De ahora en adelante te llamarás Akira, y te presento a tu onee-san, Hiromi.
Bella me miró interrogante mientras caminaba hacia la tal Hiromi y yo no pude más que mostrarle apoyo con la mirada
-Sus antiguos nombres ya no existen; Ariasu, Akemi, Akira; pronto dejarán de ser maiko (aprendices de Geisha), ahora vallan a descansar y mañana empezarán a preparar su debut.
Nos despedimos en silencio y subimos a nuestra habitación.
-Ariasu suena lindo, ¿No creen? – Dijo Alice rompiendo el silencio mientras nos preparábamos para dormir – Me pregunto que significa.
-Significa Alice, es sólo una traducción hermanita – le respondió Bella y la ambas la miramos sorprendidas. - ¿Qué? eh estado practicando el idioma – Afirmó sonriendo.
-¿Bella? – Le pregunté - ¿Qué opinas de Hiromi?
-No lo sé, Rose. Supongo que tendré que conocerla mejor. ¿Tu que opinas Ariasu?
-Yo creo que sufrirás con ella Bells, pero.. valdrá la pena.
Ahí estaba el tono de voz de Alice que sólo ella entendía, era casi como si pudiera ver lo que pasaría.
-No quiero cambiar mi nombre de por vida, chicas – se quejó mi hermanita, ahora no tan pequeña – hagamos una promesa – Se puso seria igual que como lo hacía de niña – Entre nosotras nos llamaremos como siempre, así nunca olvidaremos de donde venimos, ¿De acuerdo?
-Me parece bien – Concordó Bella - ¿Tú qué opinas, Rose?
Me dirigí a Alice - Está bien monstruito – las tres reímos al recordar el apodo de la hermanita menor.
-Bueno, creo que será mejor que durmamos ya. Al parecer mañana será un largo día. Buenas noches, chicas - Bella nos besó a ambas en la frente con esa actitud maternal que a veces tomaba hacia nosotras, y luego se acostó a dormir.
Alice y yo la imitamos no mucho tiempo después me perdí en mi inconciente.
En mis sueños me vi con maquillaje blanco en la cara, sirviendo sake en una casa de té, con varias capas de seda cayendo por mi cuerpo y hombres de todo Japón extasiados tan solo con mi presencia. Era toda una Geisha.
3. Primer encuentro
Alice POV.
-¡Ariasu!, ven aquí. – Me llamó Kyoko, mi supuesta hermana mayor – ¡Debemos seguir ensayando con los abanicos!
-Si, si.. – Bufé. Como si necesitara ensayar más. Probablemente soy mejor que ella.
¡Esa mujer estaba obsesionada con los ensayos!, Teníamos mucho tiempo, yo sería la última de mis hermanas en hacer alguna actuación en público.
-Ahora, - intentó sonar como toda una experta – tomas el abanico con delicadeza y mueves los brazos lenta y armoniosamente.
¿Qué acaso no notaba lo torpe que era? Tal vez alguien debía hacérselo notar.
Tomé mi par de abanicos y le ‘sugerí’ (mejor dicho, ordené) a Kyoko que tocara el Shamisen para acompañarme.
Pobrecilla, Se quedó sin habla al verme bailar… por lo menos ahora no me molestaría con los benditos abanicos.
Esto podría ser más divertido de lo que pensé…
Bella POV.
Pasaron dos semanas desde que nos dieron nuestros nuevos nombres, y apenas y había visto a mis hermanas.
Hiromi era muy estricta, pasábamos horas ensayando todo lo que se suponía que debía saber para mi debut. Estaba hartándome de tocar la flauta, el Shamisen, servir sake y té, bailar y aprender los cantos tradicionales…
Era la noche antes de mi debut…Actuaría en el teatro. No se como, Hiromi había logrado que hiciera un solo, algo que nunca ocurría con una maiko, pero claro, debía ocurrirme a mi.
A la mañana siguiente estaba cansada, no había podido dormir mucho en realidad, estaba demasiado nerviosa como para descansar…
Temprano partimos al teatro donde mis hermanas me ayudaron a alistarme para mi presentación.
-Tranquilízate hermana – dijo Alice, comenzando a ponerme un precioso kimono de seda negra, que ella había elegido para mi – Lo harás bien.
-Has practicado sin parar las últimas dos semanas, no hay forma de que algo salga mal.
-Gracias, Rose – dije mientras terminaba de arreglarme el rostro.
-No hay de que, para eso estamos las hermanas – sonrió abiertamente
Pasamos toda la tarde arreglándome, pues Alice insistía en que todo debía estar perfecto, arregló cada capa del pesado kimono varias veces, aseguró el obi (faja ancha de tela fuerte que se lleva sobre el kimono) en un gran nudo en mi espalda y me colocó cuidadosamente un tocado hecho con delicadas flores rojas y blancas.
Me ponía más nerviosa conforme pasaba el tiempo, y para cuando mi hermanita declaró que todo estaba perfecto, estaba irreconocible. Nunca creí verme así, simplemente era otra.
-Bella – Alice habló de pronto, distrayéndome de mi auto evaluación – Es hora.
Listo, era todo. Ya no había vuelta atrás, estaba a tan solo unos pasos de salir a escena, de pasar a ser una Geisha.
-Akemi, Ariasu, salgan – escuché la seria voz de Hiromi detrás de mi, ¿Por qué siempre tenía que hablar como si fuera a reprenderte? Mis hermanas salieron despidiéndose y deseándome suerte – Akira, es hora de tu debut, espero lo mejor de ti.
Bien, como si no tuviera ya suficiente presión – pensé
Asentí con la cabeza y comencé a caminar hacia el escenario.
-Gracias – dije en voz baja – por todo – y salí a escena.
Edward POV.
Mi regimiento y yo llevábamos alrededor de un mes en Japón. No sé por qué nos enviaron aquí, no hay gran cosa que hacer, de hecho es bastante aburrido.
El gobierno japonés había sido muy generoso al darme a mí, y a mis hermanos una enorme y bella casa en Tokio.
Estaba en mi habitación leyendo cuando Emmett entró de golpe.
-Hey Edward! ¿Cómo estás, hermano?
-Aburrido – contesté sin apartar la vista de mi libro – No puedo esperar a regresar a Inglaterra
-Pues, si estás tan aburrido debes venir con Jasper y conmigo esta noche.
Oh no, cada vez que mis hermanos salían iban a algún lugar ruidoso y poco decente, en especial Emmett.
-No gracias, creo que me quedaré aquí.
-Vamos, Ed! no seas aguafiestas, iremos al teatro, no es nada malo ¿O si? – Jasper entró en la habitación.
-Hmmm…
-Perfecto. Tomaré eso como un sí, vámonos. – Emmett me tomó del brazo y no tuve más remedio que seguirlo. Odio que sea más fuerte que yo.
Llegamos al teatro, al parecer iba a haber un muy buen espectáculo pues había demasiada gente allí.
-Chicos..¿Qué hacemos aquí? – Pregunté a mis hermanos
-Hoy habrá un excelente show, Ed – Respondió Emmett
-Veremos el debut de una nueva Geisha, hermano. Dicen que es muy hermosa, diferente a las demás, su nombre es Akira – siguió Jazz
¿Una Geisha?, no sabía mucho sobre ellas, pero no era algo que llamara mucho mi atención. Tenía planeado casarme con Tanya, la hija de los mejores amigos de mis padres, apenas regresara a casa; ella no tendría comparación con alguna asiática que hace espectáculos masivos.
Qué equivocado estaba.
Nos ubicaron en primera fila, frente al basto y obscuro escenario, supongo que tuvo que ver el hecho de que fuera capitán del ejército inglés.
Comenzó una suave melodía proveniente de un instrumento desconocido para mí.
De la nada, se encendió la luz e iluminó una delgada figura envuelta en seda al centro del escenario.
Tenía una sombrilla típica japonesa y se movía lenta y delicadamente de un lado al otro, dando hábiles giros. Entonces la música cambió, se volvió más rápida y dramática, al igual que los movimientos de la chica en frente mío.
Nunca había visto esa clase de baile, tan lleno de dramatismo y pasión. Era simplemente hipnotizante.
Al final todo se detuvo. La música, el baile, el tiempo.
Todo lo que sé es que cuando ella terminó su embriagante actuación, nuestras miradas se conectaron por completo.
Llamó mi atención que no fuera japonesa, al menos sus facciones no lo eran.
La miré por lo que me pareció un tiempo interminable y me perdí en sus hermosos ojos color chocolate.
Me olvidé de mis planes con Tanya, sólo tenía ojos para ese bello rostro pintado de blanco. Ella debía ser mía.
Bella POV.
Terminé mi actuación agitada y aún nerviosa, aunque satisfecha por haber hecho todo según Hiromi me instruyó, solo esperaba poder irme a casa. Pronto ese pensamiento se borró de mi mente por completo.
Observaba al público mientras permanecía completamente quieta al final del baile, y mis ojos se posaron en tres hombres en la primera fila, todos tenía facciones fuertes, casi perfectas, claramente europeas. Debían ser soldados.
Uno era grande, con ojos grises y cabello negro rizado, quien estaba junto a él era rubio, con ojos grandes y una deslumbrante sonrisa, pero fue el tercer hombre el que me quitó el aliento.
Con cabellos cobrizos y enmarañados, piel pálida y unos ojos verde esmeralda que te invitaban a sumergirte en ellos para nunca salir.
Ese día conocí un sentimiento que jamás había sentido por nadie, sentía una necesidad de conocerlo, saber quien todo sobre él. Deseaba que fuera mío.
Estos son los capítulos que han hecho las fasn, si quieren que los siga posteando en el blog, comenten!!! si no pues pueden entrar a la página de fans en:
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