martes, 15 de diciembre de 2009

Vampiros Cool en Luna Nueva!!!!


Luna Nueva: Crepúsculo, la Saga” está por estrenarse y los gritos de histeria ya se escuchan desde Singapur a São Paulo. Internet hierve en excitación, YouTube parece no tener otra misión que transmitir 24 horas al día, 7 días a la semana, la sinopsis oficial de la película –más de 17 millones de visitas al cierre de esta edición–, y sus estrellas se ven ahora en todas partes: la portada de “Vanity Fair”, “People” e “Interview”, los tabloides televisivos, billboards en Times Square y Sunset Boulevard, tarjetas postales, stickers, fondos de pantalla y aplicaciones para celulares. Por supuesto, también en posters que adornan las habitaciones de millones de adolescentes en todo el mundo que, conteniendo el aliento, ya gritan entusiasmadas: ¡¡¡Dios mío, Dios mío, los vampiros están de vuelta!!!
“Crepúsculo”, que tuvo un costo de 37 millones de dólares, ha recaudado hasta el momento 400 millones, y los distribuidores de “Luna Nueva: Crepúsculo, la Saga” esperan que la nueva cinta supere rápida y fácilmente esa cifra. Observando la ansiedad de los fans, quedan pocas dudas de que ésta será una de las películas más populares del año y, quizás, la más rentable.
En medio de todo este alboroto están las tres estrellas del filme, Robert Pattinson, Kristen Stewart y Taylor Lautner, que por estos días viven un tipo de fama que el mundo no veía desde los días de Leonardo DiCaprio en “Titanic”, una celebridad global y asfixiante, seductora y claustrofóbica, una cárcel dorada de la que les está resultando imposible escapar.
De los tres, Pattinson es probablemente el más afectado. Su personaje, Edward Cullen, es un vampiro romántico y torturado cuya sola mención despierta aullidos entre las fanáticas de la serie de novelas de Stephanie Meyer, en las que se basan las películas. 
 
En un largo perfil publicado en la edición de diciembre de “Vanity Fair”, el actor inglés de 23 años es retratado como una estrella que a pesar suyo pasa la mayor parte de sus días encerrado en una desordenada suite de hotel repleta de botellas de cerveza vacías y ceniceros llenos. Bajar a comprar agua al almacén de la esquina se le hace imposible, y su existencia, por el momento, es sólo compartida por un pequeño grupo de amigos que viaja constantemente con él, disfrutando, mucho más que Pattinson, su fama y fortuna. En la entrevista, dice que le gustaría agregar más amigos al clan, pero que la idea de trasladarlos de Inglaterra a Estados Unidos, como si fuera un magnate solitario pagando por tener compañía, se le hace insoportable. “Parecería un estúpido”, dice.
Hasta que fue elegido para el rol de Edward, el actor tenía una de esas carreras que parecen destinadas al fracaso. Un par de apariciones en teatro en Londres y otro par de películas independientes no habían hecho nada por mejorar el oscuro pronóstico de su futuro. Por lo mismo, confiesa, había decidido abandonar la actuación y dedicarse exclusivamente a la música. Eso, hasta que los productores de “Crepúsculo” lo vieron en “Harry Potter”, lo llamaron para una audición y la directora de la película, Catherine Hardwick, decidió que había encontrado a su perfecto vampiro. No fue la única. Kristen Stewart, que ya había sido contratada para el papel de Bella, la atormentada y ardiente heroína, también insistió en que de todos los postulantes –y hubo cientos–, Pattinson era, lejos, el más apropiado.
En un principio, las fanáticas de la serie mostraron abierta desilusión con el elegido. Por esos días el actor estaba lejos de ser la belleza masculina que es actualmente, y las primeras fotos publicadas en Internet llegaron acompañadas de comentarios sobre su terrible corte de pelo, su nariz de boxeador y su evidente panza. Pero, ya se sabe, Hollywood es un mago cuando se trata de estas cosas, y Pattinson ha sido moldeado para encarnar al perfecto ídolo del cine, una mezcla de James Dean y Brad Pitt al que cualquier mujer entregaría gustosa su cuello.
Su salario llega a los 10 millones de dólares, lo que lo convierte –además– en el actor mejor pagado de su generación. Eso, sin embargo, no ha sido suficiente para convencerlo de las ventajas del mega estrellato. Cuando Edward llegue a su fin, ha dicho, no le interesa convertirse en superhéroe de acción ni galán romántico, y preferiría seguir haciendo películas pequeñas e independientes que le parezcan “interesantes”.
Su relación con la Stewart ha provocado incesantes rumores en la prensa e Internet, aunque ninguno de los dos ha confirmado que realmente estén enamorados. Quienes han tenido la oportunidad de pasar tiempo junto a ellos dentro y fuera del set, aseguran que la “química” es evidente. No podría ser de otra manera. La actriz es tanto o más intensa que Pattinson, una estrella que trae a la memoria a Natalie Wood, Winona Ryder o Christina Ricci con su mezcla de rebeldía, belleza, deseo, angustia e inocencia.
“Hay una idea preconcebida de quien soy que es proyectada constantemente en mi persona”, dijo la actriz en la edición aniversario de “Interview”, “casi siento que es mi deber llenar ese rol. Siento que todo lo que digo será criticado... o no criticado, pero evaluado y analizado. Nunca he sido una persona que salga mucho, pero me gustaría poder caminar por las calles después del trabajo y ahora no puedo. Todo lo que hago es trabajar, regresar a mi hotel y quedarme aquí encerrada. Puede ser muy aburrido”.
La pareja está actualmente filmando la tercera y última parte de la serie, “Eclipse”, y participando en una ronda de apariciones personales para promocionar “New Moon”.
Sería imposible encontrar a dos actores más incómodos en este papel. Enfrentados a los aullidos de sus fanáticos, ambos reaccionan como animales en cautiverio, observando la escena con una mezcla de tensión, diversión y terror.

Vampiro feliz

Taylor Lautner parece ser el único del trío que realmente disfruta toda la atención. Su imagen sin camisa se ha convertido en parte fundamental del marketing de “New Moon”, donde interpreta a Jacob Black, un descendiente de nativos americanos ocasionalmente convertido en hombre lobo.
Con apenas 17 años, Taylor es el nuevo símbolo sexual de la generación “tween”, ese inmenso océano de hormonas femeninas comprendido entre los 8 y los 13 años, que ahora, que el actor es el novio oficial de la indiscutida reina del pop “tween”, Taylor Swift, tiene nuevas razones para adorarlo.
El sexo es, por supuesto, parte importante de “Crepúsculo” y sus secuelas.
Como sucede a menudo con las historias de vampiros, la relación entre Edward y Bella no es más que una romántica maldición donde el deseo jamás queda satisfecho. De feministas a conservadores, de líderes religiosos a sicoanalistas, no han faltado comentarios sobre el verdadero mensaje que entregan estos personajes. “La serie está repleta de temas difíciles, como dominación y masoquismo”, dijo la Stewart en “Interview”, “y hay que darse cuenta que la historia debe tener sentido para esas niñas de 11 años que leyeron las novelas y no ven a Edward y Bella en una constante iniciación al sexo. Pero hay otro segmento de fanáticos que sí ve a los personajes en ese juego, y para los que cada escena es un anticipo del encuentro sexual. Es divertido interpretar el personaje en ambos sentidos, y es muy probable que las mismas niñas de 10 años que ven la película hoy día, la verán en unos años y notarán que hay toda una narración de la que nunca se dieron cuenta”.
 
Gracias a Cosas

No hay comentarios:

Blog Widget by LinkWithin